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Diario personal jotapeniano

lunes, 7 de enero de 2013

Los Reyes existen pero... ¿vamos a cambiar un juego por otro al carrefour?

Antes de que llegaran los Reyes con sus regalos, mi hijo ya tenía decidido cambiar alguno de los regalos por un juego que había pensado un día antes de la llegada de sus majestades. Sus majestades son unos seres falsos e hipócritas que no dan palo al agua y, nosotros, le tenemos que hacer el trabajo fácil. Podría parecer la situación actual con el gobierno que tenemos, pero a diferencia de lo que he dicho, nosotros no le hacemos ni el trabajo fácil ni nada de nada, ellos se embolsan nuestro dinero mientras nosotros sólo nos quejamos. Pero eso sería otro cantar. Vayamos a lo que íbamos!

Sin duda, domingo de reyes con los regalos en la mano, decidió cambiar un juego de la PS3 de fútbol por otro de Dragon Ball (un clásico, vamos...). Lo más actual que hay es una "remasterización" de la PS2 de dos juegos (Budokai para ser más exactos) a HD (Wow!!). Concretando, me comentó que quería un juego que vio en internet: "Drangon Ball Budokai 3".

No hace falta explicar que, a primera hora de esta mañana, lunes posterior a domingo de reyes, ya estaba preguntado que cuándo íbamos a cambiar el juego. Los reyes existen, pero los juegos se cambian en el carrefour... interesante teoría la de mi hijo que todavía no nos dice que sabe hace dos años que los reyes católicos pasaron a mejor vida hace años ha.

Cogemos carretera y vamos al carrefour (lugar donde los reyes magos hacen sus gestiones...). El último juego que había ya no estaba. Pos nada, nos devuelven el dinero del juego de fútbol y pensamos en buscar por otro lado. Mientras estamos en la cola para pagar me doy cuenta que está la tienda "blade center", tienda de juegos. Entramos y nos enseñan el juego pero de segunda mano, con un reducción de 13 euros respecto al original. Nos lo pensamos y acabamos comprando aunque sea de segunda mano. Al fin y al cabo, estaba muy bien.

Llegados a casa, comprueba el juego. Al rato, veo caras serias. 15 minutos después, cara desencajada. Me siento a su lado. No lo veo muy contento. ¿Qué pasa?, le pregunto. "Nada", me responde. "¿Te gusta el juego?", indago. "Ssssi", titubeando mientras me decía con la cabeza que no. "¿Sí o no?", le coacciono."No es el que quería", me responde.

A lo visto, como con todo lo que hace, no se fija bien en las cosas y la acaba cagando. Le digo que él quiso cambiar el juego de fútbol y que ahora, una vez jugado, no lo podíamos devolver. Pero como siempre, no dice nada, se te queda mirando y espera a que tú digas algo. Al rato, lo sigo viendo con la cara desencajada y a punto de llorar. Impotencia. Se equivocó y ahora se siente mal por el error. Al final, le digo que vamos a ir a la tienda, y como el juego era de segunda mano, y el tipo dijo que si no estábamos seguros nos devolvía el dinero, vamos a probar suerte si lo podemos cambiar por el otro. "Coge el juego que nos vamos", le digo. Cuando salimos por la puerta, le pregunto: "¿Llevas el juego?". "Sí", me responde él. Déjame ver. Abro la carátula: vacía. Pa' matarlo, vamos.

Le doy por el camino el sermón: hay que mirarse bien las cosas, saber lo que queremos, centrarnos en lo que hacemos, no bajar la guardia y estar con los pies en la tierra no en las nubes. Sí, sí, pensaría él, pero tú me solucionas, como siempre, el error.

Llegamos a la tienda, le explico el problema y el juego que quería comprar mi hijo salió en el 2007 por lo tanto, totalmente descatalogado, etc, etc....le pongo cara de bueno y al final nos devuelve el dinero.

Con el rabo entre las piernas, le digo que a veces las cosas no salen bien y hay que estar preparados para ello. Es un trabajo individual, personal de cada uno y que lo único que puede hacer es intentar en buscar otras alternativas hasta, agotadas las mismas, tirar la toalla. Le doy el sermón de que cuando algo sale mal, se equivoca  o lo que sea, debe de tener la actitud de buscar soluciones, de pensar alternativas y no estar  callado viendo como pasa el tiempo. Los hijos son como los padres. El mío es como su madre.  Cuando algo ha pasado, ha pasado y no hay vuelta atrás. Yo siempre digo que en alguna parte es posible, no siempre, puede haber una solución, otra alternativa.

A las cinco se va a la academia. Llamo a una tienda de Mataró que tienen casi de todo y tienen el juego. En 15 minutos ya estoy en casa con el juego. Al llegar de la academia se encuentra el juego en la mesa. Reconozco que el hecho de ser el "padre salvador" no tiene precio ( o sí, dependiendo de lo que le compre...jeje) pero cada día que pasa, veo que va buscando tímidas alternativas que es lo que tiene que ser: nosotros les ponemos en camino, pero deben de aprender a caminar ellos solos... Le falta empuje, pero tiempo al tiempo....





1 comentario:

  1. seguro que con el tiempo esa experiencia le valdrá para afrontar la siguiente situación difícil o el próximo error. Lo importante es tener la sensación que alguien te escucha y te puede orientar para encontrar alguna solución aunque parezca que no la hay. Nadie nace enseñado y poco a poco aprenderá de los consejos que le das.

    A lo largo de la vida nos seguimos equivocando en cosas que no hemos vivido aún y otras veces volvemos a equivocarnos incluso con situaciones ya vividas y que creíamos superadas. Lo que consigue marcar las diferencias es construir una personalidad que intente encontrar soluciones.

    Por ejemplo Mascherano dijo que a él le pagaban por entrenar bien, no por jugar. En nuestro caso a nosotros no nos va en si tenemos éxito o fracaso sino en si somos capaces de administrar el éxito o tenemos la actitud acertada para solucionar los errores ya que cada día estamos tomando decisiones importantes.

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