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Diario personal jotapeniano

domingo, 17 de marzo de 2013

Viena… en Mataró

 

Sé que es malo hablar de comida a estas horas y a punto de empezar una vigésimo quinta dieta pero…

http://www.viena.es/

Es cadena de restaurantes (si se le pueden llamar restaurantes) donde ofrecen unos bocadillos muy buenos. Perohamburguer no es por eso el motivo de esta entrada, no. Esto remueve mis intestinos y mis entrañas y me lleva de nuevo a 13 años atrás. Ufff, cuánto tiempo!! Por aquellos tiempos, era joven y me movía con mucha facilidad con el coche que daba gusto (tenía más tiempo libre y menos “preocupaciones”). Lo curioso es que estaba en Granollers (ciudad a unos 10 km de Mataró). Por aquel entonces, me tiraba más tiempo “en la carretera” que ahora. Me vienen a la memoria quedadas con amigos y momentos muy agradables vividos. Salir del trabajo sin tener nada planeado antes de llegar a casa era síntoma de debilidad juvenil. Por lo tanto, siempre habría que tener algo planeado antes de llegar a casa (por ese entonces, ya casado). Si no recuerdo mal, llevábamos un año casados. Pero uno tenía amigos con los que cumplir así como los tenía ella y luego nos juntábamos en casa con nuestra aventuras a explicar.

Pero recuerdo un momento con más pena que gloria cuando tuve que consolar a una persona que apenas conocía por la desfachatez de uno de mis amigos. Hay cosas que no se hacen porque se daña a la gente y por mucho que seas mi amigo, siempre me pondré a razonar y, por supuesto, a echar al bronca. Hay gente que no acepta, pero uno tiene que ser racional.

Pero por orden, primero me han venido muchos recuerdos buenos cuando he visto la propaganda de ese restaurante y por último, el mal recuerdo que guardo de un momento un poco  complicado, pues consolar a alguien que apenas conoces… no sé, un poco raro.

Por norma general siempre me suele pasar lo mismo. Recuerdo muchas cosas buenas, me río, comento y después viene el “pero aun así, también hubo…” y entonces vienen los comentarios de las cosas no tan buenas. ¿Será la predisposición positiva a todo que por eso vienen primero los recuerdos buenos? Reflexionaré.

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Miércoles llegaba el niño de colonias.

A las cuatro y media, allí estábamos algunos padres para ver cómo llegaban nuestros primogénitos. Pero llegar, lo que se dice llegar, más bien no. Más bien las noticias eran otras. Todavía no había llegado el autobús al albergue porque había tenido que parar a poner cadenas, dos trailers se habían quedado atravesados en la carretera por la nieve y no tenían más noticias porque no habían podido seguir conectando ni con el albergue ni con las profesoras.

Fuera hacía frío, aire y la imagen que te venía a la mente eran carreteras llenas de nieve, coches atrapados y tú esperaseñalndo que el autobús dónde viajan tus hijos pueda bajar con normalidad. Un padre completamente histérico estaba empezando a poner histéricas a las demás madres. A algunas, porque mi mujer no hacía más que decir “que se queden más días, que se queden más días” a lo que el histérico se le rizaba el pelo porque no conseguía acojonarla. De hecho, no hacía más que decirle que se calmara que estaba muy histérico “no puedo estar tan tranquilo como lo estás tú” me decía, por más que intentaba calmar a semejante sujeto no había manera. Era la primera vez, con 10 años que tenía su hija, que le dejaba ir de colonias cuando mis hijos van desde que tienen, tres la niña, y cinco el niño. Lo tengo superado. De hecho, algunas madres se acercaban a mí y me decían “me  vengo a tu lado porque o me voy de su lado o le meto una ostia porque me estoy poniendo de los nervios”. Cuando hay una situación de, digamos, emergencia, no puedes ir negativizando de tal manera que puedas montar un caos. De hecho, una de las madres empezó a temblar y a decir que tenía una extraña sensación… ya comenzamos a desvariar…

Nos informaron casi una hora después que ya había llegado el bus, que montarían y que bajarían sin problema porque el chófer no veía ningún problema en las carreteras para bajar. Algunos, de los nervios, decidieron ir a tomar un café (mala idea) y otros nos fuimos a casa y montamos un dispositivo de envío de mensajes para saber a qué hora deberíamos estar para recoger a los peques.

Una vez en casa, miré las cámaras de tráfico, las carreteras con problemas por dónde pasaban ellos y la información del tiempo. No había ningún problema y todo estaba dentro de la normalidad. A través de mensajes fui tranquilizando a todos los padres que tenía su móvil y controlando mi móvil en todo momento para saber a qué hora venían.

A las siete de la tarde, recibo ya el mensaje de la profesora “entre las 7,15 y 7.30 estarían en la puerta del cole”.sms Envié mensajes a las dos personas que tenía que enviar y nos arreglamos para ir a la búsqueda del niño.  Llegamos y  todos los padres ya estaban más tranquilos.  Llega el autobús. Me meto en el bus por abajo junto con otro padre y sacamos todas las maletas diciendo los nombres de cada maleta. Saludo a mi hijo y al rato veo que el mejor amigo de él está llorando (su primo como decimos todos porque coinciden en el segundo apellido ambos curiosamente). Su madre no había venido a recogerle. Le decimos que no se preocupe. Le voy a llamar y justo en ese momento me llama ella diciendo que acababa de leer el mensaje. Yo le digo, “pues ven corriendo que ya han llegado”. Me dice que no había visto el mensaje. Claro, me quedé un poco raro porque yo no me separé ni un momento de mi móvil las dos horas que estuvimos  en espera de noticias, al igual que otras madres-padres. Suerte que vivía cerca y en cinco minutos estaba allí. Nosotros nos quedamos con él hasta que llegó su madre.

Me creó un poco de conflicto mental porque me supo mal. Es el mejor amigo de mi hijo, tenemos buena relación con sus padres, se ha quedado a dormir varias veces a casa y no se, como que le tienes  un poco de aprecio que al resto, no? Por un momento, pensé  que tenía que haber llamado en lugar de mensaje. Pero claro, es lo que nos dijimos. De hecho, nadie se separó del móvil. En su caso, la puedo entender el porqué se separó del móvil. Las primeras noticias firmes era que no llegarían hasta pasadas las ocho. Que llegaran antes, nos sorprendieron a todos-as. También es una familia numerosa (son cuatro niños los que tiene) y bastante faena debe de tener. Supongo que el hecho de ver llorar al niño, me creo un poco de culpabilidad. De hecho, la madre se disculpaba porque se había confiado un poco con la hora y no vio el mensaje. Si me llega a decir que la hubiera llamado, se me cae el mundo encima.

Entre los nervios de la llegada, la niña en el coche y el frío que hacía, no me percaté que la madre del niño a la cual envié el SMS no había llegado y ni siquiera tuve contestación. En fin. Aprendí la lección. La próxima: llamada de teléfono y me quedo más tranquilo!!!

Por lo tanto, no creáis nervios en esos momentos de incertidumbre. Son vuestros hijos, si, pero todo tiene un límite en esta vida y cuando tengáis que estar pendientes del móvil, mirarlo cada cinco minutos. En mi caso, como el wassap no paraba de sonar, claro, no lo podía dejar ni un minuto quieto.

jotape firma

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