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Diario personal jotapeniano

miércoles, 11 de febrero de 2015

Adrià (I)… cayendo al vacío

 

jotape adria

Aquí tenemos, por fin, al personaje que llenará, y por goleada, entradas y entradas en este blog. Me servirá de ayuda, en un futuro inminente, para que se de cuenta, de lo que hemos llegado a vivir en casa por su causa y comportamiento.

Efectivamente, os presento al niño, a mi hijo, a mi primogénito, al mayor de los hijos: Adrià.

¿Porqué me he decidido a dedicarle, por fin, una entrada? Pues porque lleva una rachita el gachoooooón, que mejor no enumero para no aburriros.

 

De hecho, ha decidido a saltar en paracaídas y, claro, el efecto de la gravedad, hace su correspondiente trabajo, y después de subirse tanto a las nubes y tan arriba que, ahora, está cayendo en picado, pero a una velocidad de órdago. Pero además, es que lo reconoce, pero no hace nada: comodidad. Sabe que no está haciendo las cosas bien, ¿pero qué espera? La correspondiente bronca y todo vuelve a la normalidad.

Sí, porqué no nos engañemos, todo vuelve a la normalidad después de las broncas: tablets, móvil, juegos, dibujos animados, columpiarse, etc. ¿A qué situación hemos llegado? Al límite. Es hora de empezar a trabajar un proyecto, madre y padre, en el cual consigamos poner al señorito-caballero en el sitio que le corresponde.

Lo mejor de todo, y sé que en algún momento en el futuro tú leerás esto, Adrià, decirte que “vas de sobrado” que “todo te lo sabes” pero me sorprende que sigas pensando igual cuando los resultados generales no están siendo buenos. Cuando hablas con él, es como si hablaras con la pared. Creo que en el fondo, está pensando “va, acaba ya el sermón”.

Hoy le he recordado lo que me decía cuando estaba en primaria y, refiriéndose a los niños que sacaban malas notas o, suspendían directamente, él mismo los catalogaba como “qué tontos que son, no tendrán futuro”. Ahora le formulo la pregunta de qué piensa en relación en él y no sabe qué decir. O si dice algo es para decir que pare, o “déjame papa”, etc, etc, wc.

Llevo días buscando el manual de instrucciones que venía con el niño cuando nació, pero lo he perdido, no lo encuentro. He buscado por internet manuales de sujetos con cierta similitud o, incluso, localizar a un psicólogo que nos dio unas charlas sobre educación de adolescentes, para ver si nos puede echar un cable a arreglar este parche que nos ha surgido.

Mientras tanto, he tenido que echar mano a mis pequeñas dotes psicológicas para que haga pequeños cambios. Suelo conseguir pequeñas… muy pequeñas mejorías, pero cuando le sale la vena “contestación-borde” me tengo que ir de su lado porque no soporto esa “superioridad-desprecio” con la que habla. Me voy por no soltarle un mamporro, el cual, no justifica para nada ni soluciona, pero no os voy a engañar: ganas no me faltan. Es curioso, pero creo que él ya se ha amoldado a esa actitud mía cuando le digo que le voy a dar un bofetón y se lo digo tantas veces y la gran mayoría, no lo hago, por lo tanto, ya sabe lo que dice el dicho: perro ladrador, poco mordedor. Le digo que le doy, pero nunca le doy.

En resumidas cuentas, va de listillo, que todo lo controla, que no hay problema… luego vienen los resultados y es… no sé, tantas excusas que nos da, que sería incapaz de numerarlas todas, pero todos sus argumentos se hunden por todos lados, pero él, sigue inmune. A su manera, claro.

Hace poco leía una entrada sobre un padre en prácticas con un bebé de 16 meses y resumía esos 16 meses en el trabajo que tenían. El otro día veíamos una pareja joven con un bebé paseando. Mi mujer y yo pensamos “en alto”: disfrutad ahora, que no sabéis lo que se os viene encima. Y cuánta razón tenemos. Cuánta!!

Salud y nos vemos.. mañana??

jotape_sign

7 comentarios:

  1. Hola Jotapé. Yo no soy padre, ni hijo, ni Espíritu Santo, por lo que poco te puedo decir al respecto. Decía Forrest Gump que "la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te vas a encontrar". Pues yo voy más allá, los hijos sí que son como una caja de bombones, pues nunca sabes con lo que te vas a encontrar cuando crecen. Así que lo único que te puedo decir es que procura transmitirle a tu hijo lo fundamental: ser buena persona y respetar al prójimo; lo demás, me temo que lo aprenderá por su cuenta. Un abrazo, Jotapé.

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    1. Gracias por comentar, Pedro!
      Educar, es complicado. Ya sean tus hijos, tus mascotas, a los vecinos e incluso, porqué no, otros seres vivos... Pero es un trabajo que se tiene que hacer. A veces, me preocupa que mis hijos tengan una actitud en la vida o con la gente, que sean desagradables o egoístas o cualquier otro adjetivo calificativo. Es lo que nos ha tocado vivir, ¿no? Pero no me cansaré de echarles la bronca tengan 5, 20 o 30 años. Así soy yo. Una de las cosas que más he inculcado en estos dos pillos es el respeto hacia personas o animales así como en el hecho de que ellos son los pilares en su vida. Ellos, como hermanos, tienen que tenerse presente y cuidarse mutuamente. Aun es pronto para ello, pero poco a poco, les vas inculcando pequeñas cosas que van arraigando en su interior y, seguramente, en el futuro tengan un buen resultado. No me gusta que se rían ni humillen a otros niños y veo que eso lo van cumpliendo. Como dices tú, el resto, poco a poco lo van aprendiendo ellos por sí solos. Aisssn, qué cruz!! De todas maneras, pásate mañana que ya he programado otra entrada sorprendente. Capítulo II de la saga "mi hijo", pero ... pásate mañana... verás qué sorpresa nos depara el destino!!
      Saludos!!

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  2. Hola Pedro. Yo tampoco tengo hijos, así que te hablo desde mi experiencia como profesora de adolescentes e incluso más mayorcitos. No sé por qué pero siempre me he llevado muy bien con los adolescentes. Todo es una fase y pasará pero es muy frustrante estar frente a un botarate que cree saberlo todo. En realidad todos tienen miedo de algo: el fracaso, defraudar, amigos, amigas, complejo de inferioridad... Siempre es lo contrario a lo que desean aparentar. Intenta averiguar qué es lo que más le gusta y úsalo para enfocar un hobby en una futura ocupación. Si quieres castigarlo, le niegas su mayor pasión. Nadie puede evitar que "la cague" y de ello aprenderá. Otra opción es hacer un viaje con él que no se espera, algún lugar que sabes que le encantará y tendréis la oportunidad de estrechar lazos. También puedes contarle intimidades o anécdotas tuyas de cuando tenías su edad (aunque te lo inventes), así verá que tú has sido joven y tenías tus problemas y movidas. Por último, si nada de esto funciona, lo mandas a vendimiar y verás como en una semana se le quita la tontería! Besos

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    1. Hola Eva, Gracias por comentar y bienvenida a mi humilde morada!!
      Totalmente de acuerdo en todo lo que dices. Está claro que tú como todos los profesionales que trabajan con adolescentes, tenéis una experiencia que jamás tendremos los humildes padres que somos. En nuestro caso particular, creo humildemente que nos hemos involucrado mucho con los profesores de primaria, así como profesionales que nos dan pautas para poder salir adelante con ellos y con su tutora del instituto con quién ya hemos tenido una primera entrevista. Me considero una persona que le falta mucho que aprender y nada se. Por lo tanto, cuando algo me supera, busco ayuda donde sea. No me joderé la vida por no pedir cuando toca. Esas cosas que has comentado, ya las llevamos también a cabo. El niño dibuja y escribe muy bien y cada vez que hace algo, nos viene corriendo a enseñarlo para "lucirlo" y nuestros halagos son fenomenales. También intentamos hacer cosas por separado con él (irnos a comer juntos, actividades con su madre, o conmigo) es decir, que sea el centro de atención tanto de cada uno de nosotros, como de los dos juntos. Esos aspectos, notamos como le enriquecen, se llena, se enorgullece y le hace sentirse más "especial". Por contra, luego se encuentra que aparece la realidad, su hermana con quien compartir y a veces choca de frente y otras se conforma o se resigna. El problema es su propio carácter y comportamiento que a veces hace que nos enerve como el que más. Pero tampoco está la batalla perdida. Como le he dicho a Pedro, te invito a que mañana te pases por mi blog y leas una entrada que ya tengo programada y que se colgará mañana sobre las diez y ahí, verás una entrada sorprendente!!
      Saludos y gracias por acompañarme!

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  3. Hola Pedro. Yo tampoco tengo hijos, así que te hablo desde mi experiencia como profesora de adolescentes e incluso más mayorcitos. No sé por qué pero siempre me he llevado muy bien con los adolescentes. Todo es una fase y pasará pero es muy frustrante estar frente a un botarate que cree saberlo todo. En realidad todos tienen miedo de algo: el fracaso, defraudar, amigos, amigas, complejo de inferioridad... Siempre es lo contrario a lo que desean aparentar. Intenta averiguar qué es lo que más le gusta y úsalo para enfocar un hobby en una futura ocupación. Si quieres castigarlo, le niegas su mayor pasión. Nadie puede evitar que "la cague" y de ello aprenderá. Otra opción es hacer un viaje con él que no se espera, algún lugar que sabes que le encantará y tendréis la oportunidad de estrechar lazos. También puedes contarle intimidades o anécdotas tuyas de cuando tenías su edad (aunque te lo inventes), así verá que tú has sido joven y tenías tus problemas y movidas. Por último, si nada de esto funciona, lo mandas a vendimiar y verás como en una semana se le quita la tontería! Besos

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  4. Muchas gracias Jotapé. Se nota que sois unos padres de lo más atentos y comprometidos. Estaré encantada de leer tu próxima entrada. Bss

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  5. Muchas gracias Jotapé. Se nota que sois unos padres de lo más atentos y comprometidos. Estaré encantada de leer tu próxima entrada. Bss

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