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Diario personal jotapeniano

viernes, 19 de abril de 2013

Mentiras y “porqués”

 

Semana de mentiras sin compasión.

Si alguien te dice que no miente, miente. Está claro.

Sin duda, he aprendido (a base de palos, claro) y uno desconfía de su sombra. Si algo tiene la experiencia, es que puedes aprender mucho de ella. A base de mentiras, mucha gente va sembrando ira en las personas que atacan a sus presas, a pesar de que dichas presas no tienen nada que ver con lo que se cuenta. Estos días he tenido muy presente una historia de hace bastantes años y que, por algún motivo, ha vuelto a mi recuerdo. Siempre digo que pequeñas cosas que suceden durante el día entran en tu mente buscando algo que está dormido. En el fondo, no quieren irse del todo de mi mente aunque hicieran daño. Me pregunto porqué…

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Me pregunto porqué hay tanta gente que coloca típicas frases célebres con significados y moralejas pero realmente no se la aplican a sí mismos. Facebook está plagado de ellas y muchos de los que las ponen merecen mi menor respeto. Sí. Si aplicas una frase, utilízala de verdad. En verdad, hay mucho fantasma suelto  que le gusta poner una frase para ponerse una medallita. Prefiero poner una frase y cumplirla o, al menos, ser sincero y, como alguna vez he hecho, decir que debería aplicarme el cuento. Mucho predicador y poco “predicado”.

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¿Porqué la gente cuando le dices algo que es cierto pero que no le gusta entonces se retira?

Ser sincero, no vende. Decir las cosas que son verdad, no vende. Es una lástima cuando  ves que algo que no es bueno callarse acaba por ofendiendo a tu interlocutor y no valora la información que recibe. Hay que ser más receptor y aceptar las críticas constructivas. Tú puedes razonar, valorar, quejarte, opinar y todo lo que creas oportuno, pero no hagas oídos sordos cuando te pillan, porque lo único que demuestras es que te estás molestando por algo que no está bien. Y no se es buena persona por hacer de oídos sordos…

Por cierto, si hay algo que no me gusta, es el victimismo.

3 comentarios:

  1. hay una gran diferencia entre ser victimista y ser victima...

    a mi tampoco me cuesta pedir perdon, si realmente me doy cuenta de que he metido la pata hasta el cuello, tambien te digo que soy super rencorosa y que a menos que yo tenga la culpa, no me bajo de mi burro ni muerta.

    pedir perdon, disculparse, cuesta porque es reconocer que nos hemos equivocado y eso es
    algo que a la gente no le gusta, el ego les
    puede, no quieren reconocer la metedura de pata.

    peor es aquel que sabe que lo esta haciendo
    mal desde el principio y siendo totalmente
    consciente sigue en su actitud de cabron
    sin sentimientos...normalmente para conseguir
    algo en concreto....ese si que JAMAS pedira
    perdon, ni reconocera su acto de maldad.

    mi maxima es NO HACER DAÑO, y si me doy
    cuenta de que lo he hecho, inmediatamente
    pedir perdon...no solo por la persona a la
    que he podido dañar, sino por mi, porque
    mi conciencia no me dejaria en paz (mi
    conciencia es muy cansina, la verdad, jajaj)

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  2. Bea, el rencor no va a ninguna parte. Hay que administrarlo en las correctas dosis, pero nunca que te supere a ti misma.

    Yo tengo que disculparme muchas veces por cómo digo las cosas. Soy de naturaleza borde y a veces corto como cuchillos con mis palabras. Me disculpoo de cómo lo digo pero no lo que realmente digo e importa en el asunto. Hay mucha gente que se excusa en tus maneras o modales y se hacen el loca o la loca con el lait motiv. Nunca les dejo escapar, lo importante es lo que digo, no como lo digo...

    A veces, me distancio de la persona por ahorrarme (si es el caso) de sacar mi lado borde. La entrada tenía el motivo de que siempre las entradas reflejan mis quejas o mis reflexiones sobre cosas que han pasado y en este caso es algo bueno: hay gente que se disculpa. Decirlo en esta entrada es una manera de gritar a viva voz que aun no está la batalla perdida y que algo se puede arreglar.

    Durante un tiempo, cierta persona cuando la cagaba no lo decía al momento ni después. Dejando pasar su tiempo necesario, luego volvía a la normalidad como si nada hubiera pasado. Tuve que enseñarle que las cosas no son así. Hay que, en el momento justo y adecuado, tranquilizar la situación si el error es tuyo y no del otro. Por dejar pasar el tiempo, no significa que la otra persona tenga que estar tenso cuando sabe que tiene razón. Con el tiempo, se aprende. Sus disculpas son más rápidas cuando lo tienen que ser y el buen rollo reina más rápido. Ése es el espíritu que hay que seguir. En mi caso, generalmente suelo ser bastante rápido. No se trata de rencor ni de que soy de una manera ni de otra. Los que me conocen, lo saben muy bien.

    Hacer daño es una actitud que hay que evitar pero, no te engañaré, alguna vez lo hicimos, lo hacemos y lo haremos siempre. Porque sin darte cuenta, lo haces. Lo importante es saber canalizar tus emociones y hacer entender a la otra persona que es posible que algo que ella haga, a ti no te gustará. Digamos qu ehay que tener tacto. Pero creo que nadie se escapa de hacer daño.

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  3. Hablándote de ello, me ha venido una cosa justo de esta semana tan intensa que he vivido y ha sido motivo de ésta y la otra entrada, en la cual hice "daño", en cierto modo, a una compañera.

    Hace tiempo, era delegado de personal y estuve empezando con mis errores y mis carencias. Una compi (llamémosle F) que también estuvo anterior a mi como delegada me explicó (por un asunto concreto de mejoras de una trabajadora un poco confusa, las mejoras) que si algo hay que alegrarse y no obzecarse mucho es con las mejoras que tengan los trabajadores. Es verdad que todos no pueden tener privilegios y que algunos los pueden tener y otro no. Pero eso es la ley de vida. NO vale la pena luchar por quitar a los que los tienen por voluntar rencorosa y envidiosa de las qu eno la tienen y luchar por los que no las tienen que pasen al grupo de los beneficiados/as. Con esta compañera, aprendí mucho y mejoré como personas. Me hizo ver partes muy buenas y mi lucha fue muchísimo mejor a favor de mejorar al resto y no perjudicar a los que las tenían.
    Con el tiempo, pasé a ser una de las personas con mejoras (y de las buenas). Durante una discusión de un tema en el cual yo estaba razonando sus exposiciones y como "iba ganando" entonces atacaron con "mis mejoras". Precisamente la señora F. Me quedé de piedra y paré la discusión y seguí trabajando. En frío me di cuenta de que la señora F defendía en su día a su amiga haciéndome creer que tenía que ser mejor persona, pero cuando era yo quien estaba een juego, entonces me lo restregó por la cara. Justo mi profesora, no se aplicó el mismo cuento.
    Al día siguiente me preguntó que cómo estaba, qu eme veía serio. Le dije que bien. Entonces sacó el tema, si me sentó mal su comentario. Entonces le dije lo que sentía. Ella fue mi profesora. Me enseñó a ser mejor persona. No entendí cómo ella que me dió lección no se la aplicaba a sí misma y me atacó tan agresiivamente delante del resto. Fui sincero, con mis mejores palabras y sin rencor. Más que rencor, le hablé con decepción. Estaba tranquilo y sereno cuando se lo explicaba. Sin agresivada en mis palabras. Rompió a llorar. Porque ella se dió cuenta luego en casa de lo que había hecho. Se arrepentía y no entendía como me había atacado de esa manera y todo por que estaba irritada porque desde otro departamento (que no era el mío) les habían molestado. Yo, pagué el pato y no te puedes imaginar de qué manera.

    Como verás, hice daño con mis palabras. Tenga o no tenga razón. Pero hice daño. No me siento mal por ello. Dije lo que tenía que decir y lo dije con todo el coorazón abierto. Pero hicieron daño mis palabras.

    En fin, que el día a día se hace complicado y cada día me apetece más entrar por la puerta tapado con algo negro para que no me vean y no tener relación con nadie. Se que es imposible y además, un gallo que siempre ha revolucionado el gallinero con sus bromas, su buen rollo y su cachondeo ... es difícil que ahora pase desapercibido... Ya te contaré como acaba todo!!

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