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Diario personal jotapeniano

sábado, 6 de julio de 2013

Mi hijo es muy trabajador!

 

¿Cuántas veces habremos escuchado esta frase de todas las madres del mundo?

¿Cuántas veces esta frase no se acerca ni lo más mínimo a la realidad?

¿Cuántas veces me tengo que morder la lengua?

Cuando tienes hijos, es imposible que seas ciego y no veas las virtudes y los defectos que pueden tener tus hijos. Y, defectos, tienen como los tenemos TODOS los seres humanos. Pero, ¿hasta dónde puede llegar la realidad objetiva de una madre para opinar sobre su hijo? O, ¿realmente se esconde de la realidad?

Yo veo hasta dónde llega cada uno de mis hijos y veo de qué carecen. Ya les distingues una actitud bastante clara y, en mi caso, bastante diferenciada. La niña piensa en el niño, el niño… piensa en mí. Ya puede ir con la abuela, con la madre o con quien sea, que si compra algo, me compra lo mismo o algo que me guste… a mí. La niña si se compra algo, le compra algo al hermano. Si le dan caramelos, siempre pide otro para su hermano. Aunque sean pequeños, vas viendo qué actitud predomina en ambos. No soy ciego. Ni yo, ni su madre que también lo ve.

Luego están las madres a la antigua usanza (¿se escribe así?) que sólo tienen ojitos para su niño, aunque éste sea un poco … digamos, dejadillo. (No Maique, no hablo de ti! jejeje). Y he podido comprobar como el niño tan apañado si puede se escaquea, tampoco le importa que sus hermanas y su madre estén limpiando la casa mientras él está viendo la tele y tampoco esperes a que se ofrezca para alguna necesidad. Vamos, un primor. Pero de ahí a que en el trabajo lo critiquen porque no hace el huevo, no tiene sentido del compañerismo y que mejor, no lo le pides que te ayude porque no lo va hacer… Caray, vaya niño más trabajador tiene la mujer!! ¿Cómo se puede opinar sin saber qué hace en el trabajo? La entrada no va sobre el muchacho, si no sobre madres que están cegadas, o no, y no ven o no quieren ver, la realidad. Por mucho que nos cueste, nuestros hijos son de una manera. Sólo hay que aceptarlo, no mirar hacia otro lado y decir mentiras. A lo mejor te callas de sus defectos, pero no vas diciendo cosas que no lo son, porque al fin y al cabo, te hieres a ti mismo, no?

A veces, hablando con mi madre, lo ha dicho también sobre mí. Siempre le hago el mismo comentario, si no me ve trabajando, como puede saber que soy trabajador. Tener un trabajo no significa “ser trabajador”, significa ser afortunado (hoy en día) de tener un trabajo. Lo demás, sin poder comprobarlo, no se puede opinar. La respuesta de mi madre fue: “porque lo se”. Pero reconozco que es amor de madre, realmente no sabe si lo soy o no, jejeje.

Hay cosas que he visto durante mucho tiempo, pero hoy me ha llamado la atención escuchar a una compañera, pensando que no estaba cerca, sobre el muchacho en cuestión y, claro, he cogido parte de la conversación hasta que se ha percatado de que he llegado a su altura.

No está mal disculparse por nuestros defectos. En mi caso, no soy muy observador ni detallista con reflejos y soy muy malo para las fechas, malíiiisimo. Por lo tanto, me disculpo siempre diciendo lo mismo, que es verdad.

¿Qué pensáis vosotros? ¿El amor de madre va cambiando con los tiempos? ¿O creéis que todavía sigue igual o va menguando? Con nuestros amigos hablamos sobre el tema, y ellos sí que diferencian entre uno y otro. Curiosamente, los mayores son los que se llevan la peor parte. ¿Puede que ser el hermano mayor repercuta en el carácter definitivo por ese motivo?

Ahí dejo la reflexión…

jotape firma

3 comentarios:

  1. yo creo que cuando alguien tiene hijos el raciocinio no desaparece pero cede cierto terreno a la genética, la sangre llama, lo ves de otra forma como una posesión propia o un legado que viene de ti y aunque se pueda aceptar que uno mismo comete errores los hijos de uno todo lo hacen bien.

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  2. Pues lo siento mucho por todas esas madres y padres chapados a la antigua usanza, o sea hipócritas, pero si tengo quejas de mis hijos, las digo claramente. Yo tampoco soy perfecto y me quejo de mí mismo. Tampoco es el fin del mundo.

    Releyendo de nuevo la entrada y justo coincidir con una conversación hace poco menos de dos minutos, te das cuentas que la genética se lleva dentro. POr lo tanto, si un hijo es de una manera, posiblemente es que sus antepasados también lo eran. Coinciden los tipos... como decimos los catalanes: justa a la fusta.

    En esta vida, hay personas que han tenido, tienen y tendrán que trabajar duro día a día para subsistir. Hay personas que no dieron, dan ni darán palo al agua, pero tendrán lo suficiente para poder subsistir. ¿Cómo llamaríais a eso?

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  3. Totalmente de acuerdo contigo JP, yo el ejemplo más cercano que tengo es con mi abuela y mi padre, para mi abuela él es lo más y toda la vida a sido así y como dices tu, la realidad es otra muy distinta (me voy a ahorrar más explicaciones, al fin y al cabo es mi padre y si empiezo....)yo a mi abuela la quiero muchísimo y la respeto en todo lo que dice, pero cada vez que me saca el tema me desorbito, no puedo.

    Con mis hijos intento ser lo más objetivo posible, y tanto su madre como yo luchamos mucho con premiarles sus virtudes y recriminarles sus defectos, siempre teniendo claro lo que entendemos por defectos, que no formas de ser, que son cosas muy distintas.

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